27 de diciembre de 2013

"La fe puede hallar su confirmación sólo en la realidad"

“La fe puede hallar su confirmación sólo en la realidad. Sólo juzgando a fondo lo que nos pasa, a la luz de nuestras necesidades y exigencias más verdaderas, podemos caer en la cuenta de la diferencia radical que Cristo introduce en la vida”
Davide Perillo

Cuál sería su reacción como catequista si llegase una pareja de homosexuales al curso de preparación para el bautismo con la expectativa de bautizar a su niño adoptado o engendrado mediante fertilización in vitro?

Recuerdo que hacía este tipo de preguntas a los padres y padrinos durante mi tiempo como catequista y que al coordinador de la catequesis eso le molestaba.
Haber recordado mi experiencia como catequista me llevó a pensar en el papa Francisco. Recuerdan al primer hombre desfigurado al que abrazó? Pues bien, me parece que antes que su aspecto el papa lo que identificó fueron sus heridas. Se identificó con la experiencia del desfigurado ya que el mismo se reconoce herido.
Ahora bien. Volvamos a la pregunta inicial. Qué reacción tendría usted ante esa pareja de homosexuales que solicitan el curso de preparación para el Bautismo? Va a ser su primera reacción enfrentarlos o lo será acogerlos sin contemplaciones? Será capaz de, pacientemente, esperar el tiempo necesario para, antes de exponerles la doctrina, darles la oportunidad de saberse apreciados por la dignidad con la que fueron creados? Podría hacerlo o le “picaría la lengua” por “ensartarles” hasta la médula la culpa del pecado en el que viven?
Cielos! Unos días atrás llegó hasta mí desde España la más hermosa estampa del Niño Dios que jamás pudieron haberme regalado. Con decirles que hasta lloré y no solo por la belleza del regalo sino por la historia que a la joven española me une tras largos años de conocernos por internet. No lo dudé ni un minuto, la coloqué justo en mi ventana, como quien dice: para mirar la realidad que me circunda desde la óptica de ese niño.
Tras esa experiencia, anoche, en la misa de Gallo pensé: - “Si creo que el mismo hombre-Dios herido sobre la Cruz con el que me identifico profundamente es el mismo niño-Dios que yace completamente inocente en el pesebre debo estar en capacidad de admitir que este ser entrañable ha llegado hasta mi para presentarse, primordialmente, como experiencia”; tal como podrían presentárseme todo género de personas y situaciones a las que necesito ofrecer o demandan de mí su mirada.
Responde a Davide Perillo acerca del papa el padre Spadaro en entrevista que pueden leer completa en la Revista Huellas.
DP. ¿Por qué para el Papa es tan decisiva la experiencia? Y, ¿en qué consiste?
PS. “El Papa Francisco no es una persona que ame poner en primer plano los conceptos. No parte de ideas claras y precisas que luego aplica a las distintas situaciones; él parte siempre del contacto con quien tiene delante, personas o grupos [ ] Lo dice claramente en la Evangelii Gaudium, pero lo había dicho también antes: la realidad «es» [ ] Para el Papa la realidad siempre es superior a la idea [ ] Por lo tanto, si se puede llevar a cabo una reflexión es sólo a la luz de la experiencia. Sólo después de esta reflexión, cabe valorar la acción que hay que emprender [ ] Los rostros concretos de las personas que conoció son, en cierto sentido, los que le convirtieron a la experiencia [ ] No es una categoría intelectual; es su misma vivencia que lo mueve a partir de la experiencia”.


Yo, después de analizar muchas de mis reacciones de toda la vida ante rostros concretos, sinceramente, creo que el coordinador de catequesis quizá no debió molestarse conmigo.

La mirada del Niño sobre nosotros | !Feliz Navidad!

Ella es como mi corazón”
Una niña refiriéndose a su madre


Se lee cada brutalidad en las redes sociales de parte de quienes critican a los cristianos que, a veces, se siente una furia e impotencia infinitas.
Leí a un joven algo así como que la Virgen María fue violentada para dar a luz a un semi-dios. Otro, se refirió a los embriones como “células sin conciencia” y, mejor no sigo, porque mi estómago no da casi ni para contarlo.
Sabemos cuál es origen de tanta furia, odio y desprecio; también conocemos el posible desenlace de no llegar estas almas a conocer “el amor originario de Dios, en el que se manifiesta el sentido y la bondad de nuestra vida”(LF 51)
Por lo regular no tenemos presente la magnitud del abismo que nos separa de estas almas.

No solo no tenemos presente la distancia entre sus vidas y las nuestras sino de las suyas en relación a Cristo lo que implica que el camino de reconstrucción de su humanidad será imposible de no abrirse a la gracia; la que, de hecho, hemos de clamar para ellos y para nosotros ya que es la que nos permite valorar la vida desde la concepción.
O, es que acaso, visto desde el aspecto meramente humano, no es por María como madre en su abandono y por haber sido ese Niño –tal como nosotros- un “amasijo de células” desarrollándose en su vientre, por lo que amamos el haber sido traídos a la existencia?

No es acaso por el asentimiento de José por lo que hemos llegado a apreciar la paternidad y en su aprecio por la de María nosotros la maternidad?
Es cierto, aquellas almas que por estas fechas odian mucho más sus vidas y las ajenas serán caso perdido sin apertura a la Gracia pero también lo seremos si nuestro compromiso con la vida no alcanza para dar el justo valor a la eficacia de la Gracia recibida.
La Navidad parece tener la cualidad de dejar en mayor evidencia la dicotomía, tanto en aquellas almas como en las nuestras, entre lo que somos y lo que anhelamos ser.
La dicotomía se salva por Gracia ya que, en posesión de ella, siendo lo que somos, vivimos lo que anhelamos.
Es la misma Gracia que estas mujeres del video reciben a través de la mirada de sus hijos la que, para lo que nos atañe, viene a ser figura de la Gracia que recibimos al caer en la cuenta de la mirada del Niño sobre nosotros. 

Mirada que es Gracia y que nos inspira a ser cada día mejores.

Feliz Navidad, queridos lectores.

NOTA: el propietario del video lo ha colocado como privado por lo que no he podido enlazarlo. Sugiero recurrir a este enlace en el que podrán verlo. 


La práctica del dippity-do eclesial

El Dippity-do era un producto gelatinoso que servía para mantener los pelos en su lugar.
Era la versión original de lo que se conoce como “gel” pero, según recuerdo, más concentrado ya que le dejaba a uno los pelos como embarrados con cemento invisible.
A mis primas les recogían los suyos en una cola de caballo para luego embadurnarles el dippity-do. Una sola vez le dejé a mamá hacerme la bendita cola. Una vez. Nada más.
Me parecía espantoso que algo como el cabello, creado para ser libre, fuera reducido en su dignidad por esa substancia extraña a categoría de inútil casco solo por guardar las apariencias. Sí, porque verse peinado, limpio, formal, cumplidor, era el objetivo.
Con el pelo así nadie podría ni siquiera sospechar la clase de desorden emocional o espiritual que podría haber estado cargando el niño o adolescente en su cabeza. Terrorífico, la verdad.
Pónganse a ver. Quién podría considerar necesario utilizar el dippity-do para el peinado? Alguien, con el perdón de quienes todavía lo utilizan, que desconfía de la libertad de los pelos. Alguien que busca controlar su circunstancia.
Pues bien, hablando sobre el dippity-do me parece que se ha puesto de nuevo de moda el bendito pegamento pero no para reprimir la libertad de los pelos sino la gloriosa libertad de los hijos de Dios.
Entre muchos católicos parece que se ha vuelto muy “chic” recurrir a cuanto de normativa ha desarrollado el Magisterio para mantener dentro del ámbito de su control a cada uno que, como los pelos, pretenda escaparse del lugar que le corresponde.
Me refiero, como caso extremo, a lo que hacemos mortales comunes y corrientes como sería recurrir a frases aisladas de la Escritura para condenar acciones del Santo Padre o de nuestros hermanos, como por ejemplo, censurando a los del camino neo-catecumenal o a los carismáticos por lo que hacen con la liturgia, desconfiando del buen juicio de la Iglesia en cuanto al Summorum Pontificun, a Taizé y a la relación con los ortodoxos o judíos.
La “práctica del dippity-do” ha contaminado todos los niveles de nuestras relaciones como, por ejemplo, cuando con nuestros juicios tratamos de reducir la dignidad de un miembro comprometido de nuestra comunidad o la de algún converso que, por novato, dice alguna tontería.
Supongo que estarán al tanto del caso de los Franciscanos de la Inmaculada que nos tiene azorados ya que nadie comprende lo que allí sucede. Lo único que comprendemos es que los monjes, como buenos niños, se dejan amarrar los pelos con la práctica del dippity-do eclesial.
Sea como sea y donde sea que dicha práctica acaezca, para mí es de terror y muy merecedora que se le denuncie ya que, por atentar directamente contra la libertad, es de lo menos cristiano que al día de hoy pudiésemos haber inventado.
Nos lo hemos inventado porque desconfiamos de la infinita libertad de Dios, de su plan, de sus promesas y de su poder. Lo que, para mí, al lado de constituir verdadero terrorismo cristiano, es una auténtica ofensa a la Gracia.
Blasfemia, creo que la llaman.
Parece mentira pero, aun conociendo las implicaciones, muchos no están dispuestos a abandonar “el producto”; es decir, no saben cómo o no quieren renunciar al control.

Cosa grave pero, en fin, hemos de respetar su libertad que para eso está la Gracia.

La receta de rompope casero del padre Manuel

Ay! Qué rico! Se me ha hecho la boca agua!
Maricruz

El mundo está tan loco y pasan tantas cosas feas por todas partes que ni parece que se aproxima la Navidad.

Por eso fue que, cuando leí al padre Manuel compartiendo su receta tuve que detenerme para decirme que no debería dejar pasar un minuto más sin que prestar atención al presente y a lo que de gozo, paz y fraternidad se va construyendo en el Adviento como anticipo de la Navidad.
El rompope, en mi país, es bebida para velorios, navidad, rezos del Niño y todo para lo que se nos ocurra. Cada familia tiene su receta que los llena de orgullo.
El padre Manuel Enrique Chavarría, quien está en Italia estudiando, ha compartido la suya en Facebook con tal éxito que sus feligreses han pedido repetición.
Se las traigo como una pincelada muy propia de mi tierra.
A petición, re-publico. 
Receta del Rompope casero “Padre Manuel”

Se ocupa una cuchara de madera grande –ojalá usada- y botella de vidrio para envasarlo y refrigerarlo (si usa las de litro plásticas de gaseosa no hay problema pero se gana mil puntos en el polómetro, antes lávelas bien).
Para 1,5 litros de bebida: 1 litro de leche, una docena de yemas de huevos (de gallina, no sé cómo queda con los de pato o de codorniz o de avestruz menos de tortuga; las claras no se usan o bien solo la mitad o del todo se hace con ellas suspiros, pero no me sé la receta porque solo rompope hago), dos cucharadas y media “copetonas” de maicena, 3 paquetillos de canela en astilla (creo que cada uno es de 40 gr), un paquetillo y medio de clavos de olor, taza y media de guaro (ni se les ocurra güisqui, además recuerden que es para darle un gusto especial no para ligar un trago, de modo que nada de beaterías con que lleva licor, porque es un uso moderado, y nada de “jumas” porque se echa a perder el rompope, un rompope “pasado” es feo) y azúcar al gusto (recuerde al preparar la “crema” o “pope”, “cargarla” con un poquitico de azúcar porque el licor neutraliza lo dulce, digamos que entre 4 y 6 cucharadas copetonas, pero queda a su criterio).

Primero, disuelva en un poco de la leche fría la maicena, y las yemas de huevo (obvio que si va echarle parte de las claras o todas las claras “pa’ que rinda”, las disuelve también), y téngalo a mano.

Segundo, una vez que ha puesto la leche con azúcar al gusto “en el disco” en “medium” y está moviendo la mezcla “pa’ que no se pegue”, ponga a hervir media taza de agua con la canela y los clavos de olor “pa’ que suelten”.

Tercero, cuando ya está hirviendo el agua con la canela y los clavos los echan en la leche y sigue moviendo hasta que empiece a echar “humo” (es decir, “vapor”). Es la seña que la leche está caliente y lista para que le eche la maicena y las yemas disueltas (primer paso, “por si ya se le fue la onda” de qué maicena y yemas hablo).

Cuarto, “póngale bonito” a mover esa “crema” porque “si se le pega se le ahúma” (creo que solo la avena y los atoles saben ricos ahumados), hasta que hierva y haga o empiece a hacer “borbotones”.

Cuando es más cantidad que un litro de leche, tenga más cuidado y use “ollas que no peguen” como las de “la rinaguer –Rena Ware-”.
Separa del fuego la crema y la deja enfriar totalmente, y cuando digo fría no digo tibia ni media tibia, sino fría. O sea, métala en una refri o congelador –sin que se le congele- el tiempo prudencial, o bien déjela al ambiente VARIAS HORAS.
Quinto. Cuando está fría la “crema, toca echarle el guaro”. No se preocupe si ha encontrado la crema cortada o espesa ni que están enteras las astillas de canela y los clavos. Al “bautizar” la crema (o sea, mezclarla con el licor) se pondrá más “líquida”.

Sexto. Licúe el “rompope”, páselo por un colador y embotéllelo.

El secreto está en hacerlo con paciencia y dejar que pasen al menos doce horas embotellado para que “agarre gusto”.
Se sirve conforme llegan las personas al Rosario o bien al final.
Rezar en familia y con los amigos en honor del Señor que se ha encarnado no solo mantiene viva una costumbre sino la gran TRADICIÓN de la fe que une a las personas, como unidos son el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. 

Quien no reza ni canta no toma rompope. 

Servirlo debe ser un acto de amistad. ¡Suerte!



Polo: persona con pésimo gusto
Polómetro: artefacto ficticio para medir el mal gusto o “polada” de una persona
Algún otro término que no comprendan, nada más preguntan.

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