29 de mayo de 2014

Votar como paganos antes que como cristianos | Sucede también en Costa Rica

Vi lo que sucedió en las elecciones europeas en las que ganó la extremísima izquierda y me pregunto adónde fue a parar el voto de aquellos cientos de miles de católicos provida que veo en las fotografías de las marchas. Adónde fue a parar?

Pues debe haber ido a donde fue el voto de miles de católicos costarricenses a los que también veo en las fotografías de las marchas.
Claro, luego me pregunto por qué razón los católicos votan por partidos que abiertamente se declaran en contra de las enseñanzas de Cristo en la Iglesia en materia de justicia social y dignidad humana?. Por qué votan por quienes, tarde o temprano, más temprano que tarde, nos pondrán la soga al cuello?.
Eso me pregunto y la única respuesta que obtengo es que votan por temor.
Si, votan por miedo y votan como cobardicas; todos ellos, que tan convencidos están de lo que hacen, votan por temor. Se los voy a probar.
Cuál es el contenido subliminal del cualquier producto que nos ofrecen por televisión?
El contenido es meternos irremediable temor a vivir sin consumir lo que ofrecen. Irremediable desde el punto de vista mundano más no cristiano.
Así es como los publicistas nos van lavando la voluntad para vivir corajudamente ejercitando las virtudes de la justicia, la templanza, la fortaleza, etc.
Nos meten miedo a vivir como hijos de Dios validos de su Providencia.
El mismo recurso lo utilizan los partidos políticos.
Qué fue lo que hizo en Costa Rica tanto el Frente Amplio como el PAC para ganar adeptos?
El mínimo esfuerzo, a decir verdad, ya que lo único que hicieron fue resaltar todo lo negativo del anterior gobierno para convencerlos de su capacidad para hacerlo infinitamente mejor. Lo cual no es cierto porque ninguno de ellos ha probado nada todavía.
La prueba del engaño quedó en evidencia desde los primeros días de gobierno, por ejemplo, con el nombramiento del gabinete y con la forma en que no han resuelto la huelga de maestros, etc.
Ah, pero los católicos que les entregaron su voto, en lugar de admitir que se equivocaron, persisten en justificar el que convirtieron en presidente a quien no tardó en colocar la bandera multicolor a lado del pabellón nacional en casa presidencial y en vicepresidente, a una mujer que apoya el aborto y que, ni por un momento, duda en desfilar como mariscal en la Marcha por la Diversidad.
Por miedo votaron y engañados vivirán estos cuatro años mientras que el resto de nosotros tendrá que apechugar con una realidad hostil para los cristianos entre los que, por gran casualidad, están todos ellos incluidos.
Pues sí, votaron por un gobierno que ha inoculado suficiente inseguridad que da para preocuparse y, al resto de nosotros, que por gracia de Dios hemos discernido correctamente nuestro voto, nos corresponderá velar para que nuestro país no se convierta en un lugar semejante a tantos otros que han tomado un camino funesto gracias al voto de católicos.
Es que, por favor, respondan: cuál era el drama de continuar defendiendo la vida humana desde la concepción hasta la muerte natural? Cuál el drama de posibilitar el que las personas homosexuales obtuvieran la protección del estado sin menoscabar el papel de la familia ante la ley? No es, acaso, esa la defensa de la vida y de la familia la primera defensa que debe hacer un cristiano?
No existía drama. El único drama existente fue el que muchísimos católicos “cambiaron” la posibilidad de continuar protegiendo la vida y a la familia por la falsa seguridad que les vendieron de la misma forma que les hacen consumir hamburguesas, automóviles del año, seguros de vida, zapatos de marca y productos de belleza.
Ese es el “cambio” que buscaban con el PAC? Pues ahí lo tienen. Se lo han ganado a pulso, tal como se lo han ganado los católicos españoles con la extremísima izquierda.
Habrá forma de remediarlo? Si, conociendo a Cristo en la fe que profesan y viviendo de acuerdo. Así de simple.
Qué seguirá después que el PAC demuestre su incapacidad para gobernar? Comprarle al Frente Amplio la idea de que lo harán infinitamente mejor? Parecernos cada vez más a Argentina o a Venezuela?

No sería eso votar como paganos antes que como cristianos?


NOTA: Me he dirigido a laicos católicos pero bien podría haberlo hecho a nuestros obispos y presbíteros quienes, considero, tendrían que ser la voz cantante en estos temas.

El más alto grado de humildad

Este blog es, en mucho, reflejo de mi itinerario de conversión, es decir, del camino que transito hacia el cielo adonde anhelo y espero llegar por gracia de Dios.

En esta ocasión traigo un tema que me ha rondado por largos días en la cabeza y que trata sobre la dificultad que tenemos para situarnos ante quienes no son de nuestro gusto.
Al respecto, san Francisco de Sales ha dicho: “El más alto grado de humildad consiste en ver, servir, honrar y tratar amablemente a los que no son de nuestro gusto que se muestran hostiles, ingratos y molestos hacia nosotros”

Claro, porque esto siempre funciona así: quienes no son de nuestro gusto son siempre los demás ya que, por lo regular, estamos muy complacidos de nosotros mismos, no es verdad?

Deseo enfatizar que, cuando digo que es imperativo cambiar de actitud hacia los demás es porque, de no hacerlo, estaremos añadiendo división sobre la división existente.

Estoy enterada del difícil tiempo que corre para los cristianos el que nos obliga a defendernos pero estaremos perdidos si para sobrevivir elegimos el ataque.

Sobreviviremos, si, pero como cristianos habremos perdido ya que con estrategia de paganos habremos ganado.
La gracia sobreabunda allí donde abundó el pecado por lo que, si llegáramos a caer en la cuenta de que hemos convertido el ambiente que nos rodea en un campo de batalla, consolémonos con que, una vez arrepentidos, la gracia abundará en paz para nuestras almas.
Paz, porque si algo que necesitamos es la paz que da la gracia, la que, lamentablemente, muchos desconocen, quizá, porque no la piden.
Pidamos paz ya que únicamente en sosiego es posible elegir lo conveniente.
Consideremos lo que ha dicho san Josemaría: “Tenemos que actuar de tal manera que los demás, al vernos, puedan decir: éste es cristiano, porque no odia, porque está dispuesto a entender, porque no es un fanático, porque está dispuesto a hacer sacrificios, porque muestra que es un hombre de paz, porque sabe amar” [1]
Bien, para terminar les hago saber que he sido siempre persona de perros, no de gatos, ya que los gatos siempre me han parecido molestos, hostiles e ingratos.
Siempre elegí perritos para que me hicieran compañía ya que son incondicionales.
De la misma forma en que, como amigos, he elegido perros he despreciado rotundamente a los gatos y a ciertas personas.
Pues bien, un gato –recientemente- ha decidido que soy buena compañía.
He debido cumplir con sus demandas de alimentación y exigencias de cariño que parecen ser infinitas y muy frecuentes.
He debido adaptarme no solo para que el pobrecito sobreviva sino porque he notado que me conviene tenerlo de mascota ya que, este gato –creación de Dios-, ha aparecido en mi vida justo en el momento en que necesito tener claras tantas cosas sobre cómo actuar ante mis congéneres que no son lo que se dice “incondicionales” ni precisamente “de mi gusto”.
“El más alto grado de humildad consiste en ver, servir, honrar y tratar amablemente…”

Pidamos la gracia de la humildad.


[1]San Josemaría Escrivá, CPB 122

Así es como se arma lío

Una reconocida abogada pro-vida llamada Alexandra publicaba ayer en su Facebook un hecho que calificó como extraordinario que consistió en que una señora la protegió de la lluvia durante el trayecto aun cuando la ruta de Alexandra no era la suya.

Ale estaba maravillada y se preguntaba cuántos de nosotros seríamos capaces de desviarnos de nuestro camino por cubrir a un desconocido con el paraguas.
Los comentarios que provocó fueron hermosos ya que varios contaron anécdotas parecidas sobre desconocidos que les prestaron ayuda y de cómo un simple gesto provocó el que quisieran hacer lo mismo.
Disfruté mucho la narración de Ale pero también los comentarios ya que, al verme que era la única “loca” que anda haciendo ese tipo de cosas en la calle, me di mil gustos dándoles a conocer formas de ayudar a los demás sin previo aviso.
Lo disfruto mucho y es que, me sale como una necesidad; por ejemplo, recuerdo una vez que, siendo una joven estudiante al salir del colegio pasé frente al hospital y había un anciano alcohólico indigente tirado en la acera con una herida en la cabeza que sangraba. Crucé la calle para pedir ayuda pero en el hospital solo atinaron a decirme que hiciera el anciano llegar hasta donde ellos.
Como sabía que, por su estado, el hombre no iba a poder hacerlo, regresé y le hablé –en medio de su inconsciencia- sobre que lo llevaría al hospital. El caso es que me lo eché al hombro y, pasito a pasito, terminé dejándolo bajo el cuidado de un enfermero pero además con una platita para que la usara como conviniera.
Como les digo, soy uno de esos seres extraños que ayudan a desconocidos en la calle. Gente rara, de la que “arma lío”, como diría Papa Francisco.
Ahora, he notado, se ha puesto de moda lo de armar lío y he verificado el que muchos han comprendido el sentido con que lo ha dicho el Papa pero otros muchos no y, por lo mismo, están dando mucho quehacer a laicos, obispos y sacerdotes.
Arman lío, no desde la humildad y contando con la gracia, sino desde la soberbia y contando únicamente con sus recursos. Es una verdadera lata ya que más que soluciones dan problemas.
Yo, lo que digo es que nadie sabrá armar lío si primero no le ha permitido al Señor amarlo en su vida.

Qué tipo de lío arma el Señor? El tipo de lío que destruye el egoísmo y construye humildad. El tipo lío que te hace comprender que con lo único que puedes contar es con Su gracia.

Desde la humildad y la gracia, el lío que armaremos en la calle brotará espontáneamente como un amor inevitable e impostergable, alegre, fácil. Sanador. Gratuito.

Yo sé que de la conversación que suscitó el comentario de Ale algunos reconocieron que amar es mucho más sencillo de lo que pensamos; tan sencillo como detenerse ante una persona que limpia el caño o el piso de un centro comercial para decirle, como la cosa más natural del mundo y con una sonrisa: - “Caray! Con que es usted el que tiene todo esto tan bonito? Muchas gracias!”


“El amor de Cristo no nace de la perfección que hay en nosotros sino de la que Él tiene”
San Juan de Ávila

El rastro de la Resurrección | "Libertad de espíritu"

Durante los últimos días en lo que los sacerdotes han ofrecido el sacramento de la reconciliación a tantísimas personas les he escuchado decir cuánta santidad oculta existe para gloria de Dios y nuestra edificación entre tantos que en silencio sufren por enfermedad, pobreza, soledad, abandono, etc.

El sufrimiento por enfermedad es el que deja un rastro inequívoco ya que el rastro que deja la pobreza o el abandono puede ser y, de hecho, lo disimulamos.
Me refiero a que es fácil disimular la pobreza, el abandono y hasta la soledad pero no tan fácil hacerlo con la enfermedad la que casi siempre deja su rastro dramático a vista de todos.
Los sacerdotes han dicho que salen edificados debido a que ante ellos está la evidencia de una realidad vivida con fe, cuya aceptación arroja alegría, paz, gozo, paciencia, bondad, fortaleza…
Los sacerdotes manifiestan quedarse admirados del don de Dios, su gracia, que en personas de fe enfermas es tan o más evidente que el rastro que deja su enfermedad.
Lo que admiran en quienes de este modo sufren es su libertad de espíritu lo que al fin y al cabo es rastro de la Resurrección.
Qué es la Resurrección sino la liberación del yugo del temor al quedar garantizado el que nuestra muerte tiene sentido?
Y lo tiene la muerte porque también nuestra existencia lo tiene por lo que, desde ahora, el que aceptemos una realidad adversa, seamos o no personas enfermas, nos abre a la gracia de vivir la Resurrección.
Suena muy bonito como reflexión de la doctrina pero, en la práctica, cómo saberlo?
Lo sabremos porque se nos presenta la opción de mirar la realidad con la mirada de Cristo, es decir, con mirada no solo de Quien sufre sino de Quien vive.
Me explico con un ejemplo práctico:
Antes de conocer el rastro de la Resurrección éramos incapaces de apreciar la gracia que sobreviene con la pobreza, con el abandono, con la soledad, la enfermedad y cualquier adversidad.
Antes, era la nuestra una mirada desesperada tal como desesperada es la de tantos que hasta terminan con sus vidas por ese motivo.
Nosotros, en cambio, no.
Nosotros hemos recibido la gracia de habérsenos retirado la venda de los ojos, de habérsenos dado un corazón de carne, de haber conocido que la vida y la muerte tienen sentido.
Después de haber conocido el rastro de la Resurrección en nuestra vida, por gracia, la voluntad no tiene opción ya que, o vive bajo el peso amargo de una realidad adversa o en la “libertad de espíritu” propia de los hijos de Dios.

“Y la prueba de que ustedes son hijos, es que Dios envió a nuestros corazones el Espíritu de su Hijo, que clama a Dios llamándolo: ¡Abba!, es decir, ¡Padre! Así, ya no eres más esclavo, sino hijo, y por lo tanto, heredero por la gracia de Dios". Gálatas 4, 6-7

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