8 de enero de 2011

Aguita Mágica de Jean Pierre Magnet

“Para uno que está enamorado
todo se vuelve interesante:
una buena noticia, un encuentro,
cualquier cosa que suceda
todo se vuelve interesante.
A uno que ha encontrado a Cristo,
todo se vuelve signo de Él”.

Julián Carrón



Descubran y disfruten de la belleza escondida en las pequeñas cosas
y... den ¡Gloria a Dios!

5 de enero de 2011

Avance informativo sobre el Trabajador Estrella

Si existe algo que tengo que agradecer a CyL es que me ofreció el método para vivir mi fe de manera, podríamos decir, “estructurada”. Ahora comprendo que, mucho de lo que me parecía razonable y que para la mayoría de las personas no lo era, es verdaderamente razonable porque para mi fue, ha sido y continuará siendo una forma totalmente válida (y autorizada por el Magisterio) de vivir mi fe y, ésto se lo debo a haber hallado e identificado con el carisma de don Giuss.

Pues bien, para ilustrar este aspecto, les cuento que desde niña he vivido mi fe en algunos ámbitos de forma espontánea y sencilla, por ejemplo, he sido muy observadora por lo que siempre me ha maravillado la multitud y variedad de pequeños detalles a través de los cuales descubro la mano de Dios en la creación, en mi propia vida o en la conducta de los hombres.

Cuando digo detalles, que para algunos podrán ser meras tonterías, me refiero a que, por ejemplo, para mi  en muchas ocasiones ha sido motivo de gratitud a Dios por su obra el simple hecho de darme una ducha con agua caliente, nadar en el mar o en la piscina. Qué se yo, muchas pequeñas cosas desde niña me fascinaban, al punto que -desde que aprendí a leer y a escribir- componía versos a Dios, a Jesús, a María y a los Santos influida por la contentera y la gratitud de verme rodeada de tanta maravilla.

Pues bien, este preámbulo no más que para matizar un detalle que hallarán dentro del avance informativo que les traigo sobre nuestro Trabajador Estrella, quien es aquél muchacho del que les hablé antes de Navidad que se estaba construyendo una habitación en nuestra propiedad ya que anteriormente vivía en un cuchitril, sin trabajo y habiendo sido abandonado de su mujer y de sus hijas.

Paso, entonces a la actualización de los sucesos sobre los cuales supongo mantienen algún interés.

Informo, pues que, Alexander cerró con madera de pino su habitación que cuenta con tres ventanas y una puerta. No resultó tan hábil carpintero como lo suponía, más parece aquello la casa derruida de la abuelita de Caperucita Roja que otra cosa, pero ahí está contento y calientito, protegido de bichos y alimañas, puede guardar sus cosas, bañarse, cocinar y recibir a su familia; porque si, su madre ha venido a verlo y su esposa e hijas han venido a pasar el día para cocinar y almorzar juntos de tal manera que, si lo vieran, el semblante de Alexander ha cambiado completamente, su disposición ante la vida también hasta el punto que ya se ducha con mayor frecuencia y hasta fue a que le “sacaran punta”, esto es, a que le cortaran el cabello.

La cosa con este muchacho pinta bonito, pinta tan pero tan re-bonito que anoche, mientras se duchaba le escuché cantar.

Ven? Yo, por agradecer al Señor el canto de Alexander en la ducha, soy capaz no solo de escribir un poema sino de venir a escribir una entrada en este blog donde se que habrá muchos que reconocerán la maravilla y se unirán conmigo a dar gracias y a glorificar a Dios.

3 de enero de 2011

“Pues, para mi está claro: tu vida no corre peligro”

Mi padre es un hombre saludable de 84 años quien después de tres torpes caídas (en una de las cuales se quebró dos costillas) se ha venido deteriorando física y emocionalmente al punto que ha caído en depresión. No me detendré en los pormenores nada más diré que sus males son una combinación de incómodas tonterías fáciles de solucionar.

- “Qué piensa usted del resultado de la consulta con el médico?”, me preguntó mientras lo traía de regreso a casa.

- “Pues, para mi está claro: tu vida no corre peligro”

Papá es un hombre de letras por lo que me valdré de su situación para platicar con ustedes sobre lo que me ha llamado la atención de su caso.

Todos, sea lo que sea que hacemos, buscamos a través de ello nuestra realización. En lo profundo y como su fundamento se encuentra nuestro deseo de Dios.

Papá, con su trabajo profesional a la búsqueda de Dios ha dedicado la vida; ser consciente de ello y de los beneficios que ha recibido tendría que bastarle para reconocer en la Presencia de quien existe y conseguir vivir su ancianidad en paz pero… no está siendo así.

Y qué es lo que ha pasado? Ha pasado que ha tomado sus sentimientos como motor último de su actuar: su miedo a estar enfermo, el miedo a hacerse viejo, su miedo a perder la vida.

-“Así que, pon atención, abuelo. Pon atención a tu corazón, es decir, a tu razón revestida de tus más profundos anhelos. Trata de recordarlo, cuáles han sido tus anhelos desde niño? Belleza, Bondad y Verdad? Pues ellos, ellos -precisamente- constituyen “la fuerza del origen”; fuerza de la cual, por ejemplo, surgieron el amor, el entusiasmo y la vitalidad que invertiste en las largas horas de creatividad (de las cuales fui testigo) donadas a tus radio-escuchas. Es la misma fuerza que te llevó a ganar de la RTVE el premio sobre la Vida y Obra de Gustavo Adolfo Bécquer. Un latinoamericano, tú, un sencillo y simple productor de radio costarricense le ganó al mejor guionista de la radio española! Papá, reconócelo, esa fuerza ya no existe o te la guardaste, sin darte cuenta, en la bolsa del pantalón”.

- “Pero, y qué o quién da o es fundamento de esa fuerza?”

- “Cristo. ¿Quién más?. Lo decisivo aquí, papá, es que te re-encuentres con Él”.

(Si este diálogo fuera real, en este momento, sabría exactamente qué cara pondría)

“Bien, pero ya no te entretengo, solo permíteme añadir que el mal de todos tus males no son tus chuequeces y que, aunque fueras joven, ni siquiera serían todas tus debilidades juntas; el mal de todos tus males es haberles entregado tu libertad, porque habrás de saberlo: “la libertad quiere decir, además de conciencia de nuestro límite, ímpetu creador. Puesto que es relación con el Infinito, toma de Él esta inagotable voluntad de crear. Esto lo ha perdido solamente quien es ya tan viejo que está muerto” [1] y tu, papá, estarás viejo pero no estás muerto y ni siquiera tu vida corre peligro".

Y, pongámonos serios queridos lectores, preguntémonos: la vida de quién –verdaderamente- corre peligro cuando ella tiene como origen y meta a Cristo, eh? La de ninguno, no es cierto?

[1] Una responsabilidad que crece con la fuerza del origen. Apuntes de la intervención de Julián Carrón en la Asamblea General de la Compañía de las Obras (Milán, 21 de noviembre de 2010)

1 de enero de 2011

“Venid y lo veréis”

“Para uno que está enamorado todo se vuelve interesante:
una buena noticia, un encuentro,
cualquier cosa que suceda todo se vuelve interesante.
A uno que ha encontrado a Cristo,
todo se vuelve signo de Él”
(Julián Carrón)


Muchos coincidirán conmigo en que un material agradable al tacto es el algodón, ya sea para la ropa interior o cualquier otro tipo de indumentaria, el algodón parece existir para estar en total correspondencia con el tacto, no es verdad?

Lo mismo pasa con el agua y menciono el agua porque conozco mucha, demasiada gente quizá, que pasa por la vida asegurando que no tiene ninguna afinidad con ella, nunca se meten en mar, ni se han dado un chapuzón en el río, no les atrae empaparse en un aguacero y, para colmo, rara vez la beben.

Vivir sin experimentar interés por conocer cuánto se identifica el tacto con el algodón o sin desarrollar el gusto por el agua fresca, desde mi punto de vista, es expresión de cansancio y desinterés por lo humano.

“Mi vida entera ha estado atravesada por un hilo conductor, que es el siguiente: el cristianismo da alegría, amplía los horizontes” (Luz del mundo, p. 23).

Por mucho tiempo, hasta por toda la vida en ocasiones, es posible vivir tanto sin alegría como sin identificar ese hilo conductor y por tanto, sin ampliar los horizontes, tanto como se puede vivir por largos años sin reconocer la correspondencia del algodón o del agua con el propio cuerpo.

“Hoy nos encontramos ante una «crisis de lo humano» que se documenta en un desinterés y un cansancio ante la realidad, que afecta a todos los aspectos de la vida de la gente” (El prodigio que todos esperamos) y, probado está con el asunto del agua y del algodón así como con ese caminar sobre la superficie de la realidad.

Qué es más difícil: despertar cada día haciendo conciencia de la Presencia de Cristo en nuestra vida que despertar haciendo conciencia de la realidad? Y, parece mentira pero, una y otra respuesta son evadidas constantemente.

“Es una desgracia para todos, de hecho, que las personas no pongan en juego su razón y su libertad”. (El prodigio que todos esperamos)

No poner en juego la razón y la libertad ante la Presencia de Cristo en cada amanecer de nuestra existencia es igual de nefasto que no ponerlas en juego ante el algodón o el agua, porque, es o no Cristo fundamento de todo lo creado?

Cada amanecer es fascinante porque nos despierta ofreciéndonos un desafío, como diciendo “Vengan a ver”, con esto la luz del día nos pone a prueba como nos pone nuestro cristianismo y por eso no podemos evadir ni la luz de la mañana ni nuestro cristianismo porque si lo hacemos quedamos reducidos en nuestra razón y libertad; de tal manera que nada de nada entra en juego, en nada cambia la realidad nuestra existencia pero tampoco la cambia nuestro cristianismo.

Cristo despertó muchas mañanas de Año Nuevo bajo la luz de este mismo sol y tomó el desafío: probó el trabajo manual, estuvieron sus pies en contacto con las piedras y el polvo del camino; vistió con tejidos semejantes al algodón y el agua tenía que haber formado parte de su higiene, de la diversión y de su dieta; que se conozca, nunca puso objeción alguna a la realidad.

De Jesús, esto fue lo que les fascinó, fue como si con su vida les dijera: “Mira a ver si, conviviendo conmigo, encuentras algo interesante que haga tu vida más plena, más grande, más feliz. Lo que tú no puedes obtener con tus esfuerzos, lo podrás tener si me sigues” (El prodigio que todos esperamos)

“Venid y lo veréis”

Que el Nuevo Año que este día amanece sea para cada uno de ustedes signo de Él.



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