9 de abril de 2012

Qué estarían buscando en la mirada del Papa?

«Dijo Dios: “Que exista la luz”» (Gn 1,3)
“La luz hace posible la vida. Hace posible el encuentro. Hace posible la comunicación. Hace posible el conocimiento, el acceso a la realidad, a la verdad. Y, haciendo posible el conocimiento, hace posible la libertad y el progreso". Benedicto XVI, Homilía Vigilia Pascual, 2012

Celebrada la Pascua en el Viejo Continente y esperándola por estas tierras me he dejado venir únicamente para saludarlos ya que, como habrán podido notar, no tengo mucho que decir últimamente. La razón de fondo la ignoro, lo único que se es que he estado en silencio porque estoy observando con detenimiento todo lo que pasa. Y observo porque, en primer lugar, estoy perpleja ya que nada en esta Semana Santa ha sucedido como esperaba, absolutamente nada; por ese motivo, he debido estar un poco más atenta a la realidad de lo acostumbrado ya que, donde menos se piensa, salta la liebre. Con decirles que hubiese querido asistir a la Vigilia Pascual y no ha habido forma de hacerlo pero fui afortunada ya que, después de almuerzo cuando fui a reposar por el calor -al encender el televisor- estaba dando inicio la Vigilia de la Noche Santa en Roma.

A brincos y saltos me la vi de principio a fin. Digo que a brincos y saltos ya que, como dije, los imprevistos están a la orden del día. Como sea, el caso es que hubo una parte en la que no sufrí interrupciones y fue durante la comunión. 

Como cuando estoy en misa, estuve observando a cada comulgante y, en esta ocasión, me quedó de perlas ya que la cámara enfocaba cada rostro de perfil y podía apreciar hasta sus más pequeños y breves gestos.

Quienes llamaron mi atención fueron los neófitos. Llegaron de varios lugares del mundo para recibir los Sacramentos de Iniciación Cristiana. Creo que me cautivaron ya que, al ser adultos, al verlos con sus trajes tan elegantes, tan sobrios y discretos, se queda uno pensando qué de sus historias personales los habrá llevado a recibir el Bautismo de manos del Santo Padre.

El detalle interesante que observé fueron sus gestos a la hora de comulgar. Todos comulgaron de rodillas y en la boca, por supuesto. Todos hicieron una reverencia antes y después de arrodillarse. Algunos se persignaron, pero -varios- al abrir la boca y justo antes de decir “Amén", clavaban su mirada en la del Santo Padre

Claro, no daba la impresión de que el Papa estuviera atento a ese detalle, pero igual, esos adultos, con su vestimenta blanca, de rodillas y, en las milésimas de segundo de que disponían, buscaban la mirada de Su Santidad; casi con avidez –diría- como quien cayendo en la cuenta de lo singular del momento se dice: - “En otra como ésta no me veo”; de tal manera que varios con dificultad respondieron el “Amén” y algunos hasta perdieron un poco el balance a la hora de ponerse en pie por no extraviar su mirada de la del Papa.

No los culpo. Es que, nada más imagínense como uno de ellos: sabiéndose llegado de tierras lejanas, envuelto en la belleza de la solemnidad y del acontecimiento de la recepción de los Sacramentos en la noche más importante del año y, además, en la Basílica de San Pedro!

El caso es que, observándolos con tal lujo de detalle debido en un ángulo perfecto gracias a las cámaras de televisión, se pregunta uno qué será lo que cada uno estaría con tal avidez buscando al clavar su mirada en la del Papa?
 
Qué buscarían ustedes? Tienen alguna idea?
“Por eso la fe, que nos muestra la luz de Dios, es la verdadera iluminación, es una irrupción de la luz de Dios en nuestro mundo, una apertura de nuestros ojos a la verdadera luz".
Benedicto XVI, Homilía Vigilia Pascual, 2012

¡Feliz Pascua!

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