5 de enero de 2010

¿De dónde tanto interés en un niño y una estrella?

Herodes llamó en secreto a los Magos para informarse sobre el tiempo en que había aparecido la estrella, quiere esto decir que el rey daba crédito al conocimiento de los visitantes, y no porque fueran reyes, porque no existe prueba de que lo fueran, sino porque eran Magos.

La evidencia no-bíblica señala que “los Magos eran de la casta sagrada de los Medos” que “proveían de sacerdotes a Persia” y que “siempre mantuvieron sobre sus dominios influencia religiosa”. Casta sacerdotal que, no obstante las vicisitudes dinásticas, logró consolidar su influencia la cual “continuó en Persia a través del gobierno de la dinastía Aquemenida”, evidencia que nos permite considerar que “no es inverosímil pensar que en tiempos del nacimiento de Cristo  fuese bastante floreciente bajo el dominio parto” Su religión, además, era “fundamentalmente la de Zoroastro y prohibía la hechicería…”, es decir, que no se podría afirmar que los Magos hayan sido unos embusteros.

De tal manera que, si el rey conocía de quienes se trataba tenía que dar crédito a lo que afirmaban: haber visto una estrella “en el Oriente” que “iba delante de ellos”, es decir, una estrella no fija, ya que una estrella fija o un cometa, no podría haber andado con ellos, aparecido y desparecido hasta llegar a “pararse sobre el sitio donde estaba el niño”.

Definitivamente Herodes tuvo que caer en la cuenta de que estaba ante un evento fuera de lo común. No existe otra manera de explicar el interés del rey en el niño y en la estrella.

Por otro lado, “Virgilio, Horacio, Tácito y Suetonio dan testimonio de que, en tiempos del nacimiento de Cristo, había por todo el Imperio Romano una inquietud y expectación generalizadas de una Edad de Oro y un gran liberador”. Además, “cuando nació Cristo, había indudablemente población hebrea en Babilonia, y probablemente también en Persia”, influencia que sobrevivió y que intervino en sus conclusiones astrológico-religiosas, lo que nos permite “admitir sin dificultad que los Magos estaban guiados por tales influencias hebraicas y gentiles para esperar al Mesías que pronto vendría.”

Ahora bien, estos fueron Magos provenientes de una longeva casta sacerdotal que poseía el conocimiento científico para descubrir una estrella novedosa en el cielo, estrella  singular que los guió durante doce meses a lo largo de las paradas y gastos necesarios desde las lejanas tierras de Oriente.

No cabe duda que eran hombres conocían no solo la información sobre la relación entre la estrella y el Mesías, sino las posibles consecuencias para la región, tanto en lo político como en lo religioso. Clarísimo se muestran nuestros queridos magos como hombres inteligentes, informados y astutos, pero sobre todo, hombres de ciencia y a la vez hombres de fe.

Y, precisamente, lo que llama mi atención, seguramente a ustedes también, es que estuvieron dispuestos a interrelacionar y dar crédito a diversos datos de la astrología, la cultura, la religión y la política que les motivaron a aventurarse en un insólito viaje a lo largo de 1200 millas desde Oriente tras una estrella; es decir, “debió de ser alguna revelación especial divina el motivo por el cual conocieron que «su estrella» significaba el nacimiento de un rey, que ese rey recién nacido era verdadero Dios y que debían seguir «su estrella» hasta el lugar del nacimiento del Dios-Rey”.

Me parece que, con esta información, estamos -como lo estuvo Herodes- ante un evento fuera de lo común, no es cierto?


Adoración de los Magos de Bosco

Elegí esta imagen porque, como podrán ver,
la Sagrada Familia no está en un establo sino en una casa,
tal y como lo narra el Evangelio.
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Fuente: Mateo 2, 1-12 y Enciclopedia Católica

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¡Qué alegría y qué maravilla! No lo van a creer, el Papa y yo estuvimos pensando en lo mismo, miren la noticia que encontré hoy en Infocatólica a las 10 de la noche.


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